Desde hace un par de años por las calles del Valle de Uco se han visto pequeños disfrazados de fantasmas, vampiros llenos de telarañas y extraterrestres. También se han visto monstruos, hadas, superhéroes y toda clase de disfraces que la imaginación o la economía permitan, pero a diferencia de otros años, la pandemia obligará a mantener las celebraciones en casa y en familia.

Es por eso que algunos emprendedores, aprovechando la fecha, y para solventar un poco los gastos de la pandemia se amoldan a las épocas y es por eso que algunos de ellos proponen distintas alternativas para este momento.

Combos golosineros, set de maquillaje artístico para hacerlo en casa, ser para cocinar cosas dulces, decoración terrorífica, y demás propuestas son las que ofrecen los emprendedores y comerciantes valletanos.

«Como Halloween es muy popular en América y ha crecido su popularidad en nuestro Tunuyán, estuvimos poniéndole énfasis al evento, preparándonos para hacer cosas, terroríficamente lindas, divertidas, originales y económicas para los bolsillos de los papis. Comenta Mary una vecina del departamento de Tunuyán que junto a su hermana ofrecen algunos productos para esta fecha.

«Mi hermana, pensó que seria divertido hacer algo con respecto a la fecha, para alentar la celebración y que mejor que cosas dulces para mimar al los peques, que son los apasionados del evento, y que puedan festejar y divertirse desde casa» le contaba a a antenapais.com.

Pero ¿Dónde surge esta fiesta tan popular?

Los antiguos pueblos celtas solían realizar una gran ceremonia para conmemorar “el final de la cosecha”. Esta celebración ocurría a finales de octubre. Esta fiesta fue bautizada con la palabra gaélica de “Samhain”. (El significado etimológico es “el final del verano“.) Esto es porque durante esta celebración se despedían de Lugh, dios del Sol.

Esta festividad marcaba el momento en que los días se iban haciendo más cortos y las noches más largas. Los celtas, al igual que muchas culturas prehispánicas, creían que en Samhain los espíritus de los muertos regresaban a visitar el mundo de los mortales.

El año céltico concluía el 31 de octubre, en el otoño, cuya característica principal es la caída de las hojas. Para ellos significaba el fin de la muerte o iniciación de una nueva vida. Esta enseñanza se propagó a través de los años de generación en generación.

La costumbre era dejar comida y golosinas en manera de ofrenda. Por otro lado, era común encender velas para ayudar a las almas de los muertos a encontrar el camino hacia la luz y descanso junto a Lugh. Con las inmigraciones de 1846 de los Celtas a EEUU se afianza en América está costumbre.