Una luz que aparece durante la noche en medio del campo o de la montaña. Camioneros que la avistaron le temen. La llaman “la luz mala”.

Como muchas leyendas universales, cada región o provincia tiene su versión de la luz mala. Todas coinciden en algunos puntos básicos. Una luz que aparece durante la noche en zonas abiertas, de campo o de montaña. Siempre alejada de quienes la observan.

Desde los unitarios y federales. La supremacía de los gauchos en nuestros campos. Desde aquellos momentos, la leyenda de la luz mala viene causando escalofríos en los argentinos. De hecho, para combatirla muchos dicen que hay que morder la vaina de nuestro cuchillo. Dejando en claro que la historia viene de antaño, ya que, en estos días, ninguna persona en su sano juicio camina por la vida con un cuchillo enfundado.

Personas de campo, habitantes de montaña, automovilistas y, sobre todo, camioneros aseguran haber visto alguna vez una luz a escasos metros del suelo durante sus viajes nocturnos.

En Mendoza, los choferes de camiones afirman haberla visto durante sus trayectos en zonas despobladas de la provincia, principalmente en lugares alejados de los centros poblados en lugares como Uspallata, San Martín, en el sur de San Carlos, distritos como Colonia Las Rosas en Tunuyán, entre otros lugares.

La luz aparece, suspendida en el aire, y se mantiene por largos minutos. Distrae la atención de quienes van manejando y la observan desde la ruta. Sin embargo, siempre aparece alejada de su observador, de forma tal que sea imposible descifrar de qué se trata.

A muchos les causa temor el solo hecho de su aparición. Es que ver surgir una luz de la nada, en medio de la oscuridad de la noche, no es lo más lógico. Otros solo se asombran, pero no temen. Mientras la luz esté lejos, indefensa, no hay de qué preocuparse. Basta con dejar de mirarla y el problema se acaba.