La Escuela de Educación Integral Nº 2-716, ubicada en el distrito de Eugenio Bustos, del departamento de San Carlos, lleva por nombre Rosa Elena Martinelli, debido a un homenaje “en vida”, a quien fue su celadora y prestó 35 años de servicio.


Sin dudas una historia que vale la pena ser destacada en este día tan especial para quienes cumplen con una de las labores más importantes dentro de las instituciones educativas.


En sus inicios, Rosa Elena comenzó trabajando en la Esc. N° 2-022 “Marcelino Benavente”, donde muchos años después funcionaba un aula satélite de la actual Escuela de Educación Integral Nº 2-716, prestó 35 años de servicio, desempeñándose como celadora, desde el año 1972, hasta su jubilación en el año 2008.
“Aplicada en su servicio, siendo puntual y con una excelente asistencia, siempre fue reconocida por su valioso aporte a la Educación Integral local, estableció excelentes relaciones de buena convivencia con Directivos, docentes, alumnos/as y padres/madres en un ambiente de respeto, solidaridad y donación de tiempo y trabajo que excedían los correspondientes a su jornada laboral.
Dignificó el rol de celadora en Educación Especial, priorizando siempre la atención de los/las alumnos/as; potenciando sus capacidades y acompañándolos en la superación de las dificultades. Con paciencia y predisposición excelentes supo ser, en el momento justo, la perfecta transmisora de calma. Sus actitudes y gestos demostraron la calidad de persona que es”, comenta Gimena Rizzanti, actual directora.

Quienes conocieron a Rosa destacan el compromiso, la solidaridad, la buena predisposición, motivos por los cuales quisieron regalarle un “homenaje en vida”. Es por ello que, Patricia Lepez directora saliente, en el año 2015, inició los trámites para la imposición de nombre. Tras un par de años, la espera tuvo sus frutos y desde el 18 de mayo del año 2018, el nombre de Rosa Elena Martinelli, quedó enaltecido.


Aquel 18 de mayo, marcó un antes y un después en la Institución, pues adquirían identidad como comunidad educativa, mientras inmortalizaban el nombre de quien, sin dudas, dejó una huella profundamente positiva en su trayecto.