El secretario general del Sindicato Unido de Trabajadores de la Educación, Sebastián Henríquez, convocó a un caravanazo de dos días en rechazo al proyecto de la Ley Provincial de Educación.

La manifestación está planeada para el martes 29 y miércoles 30 de septiembre, según anunció Henríquez en una conferencia de prensa.

«No solo no es momento de discutir esta ley sino que no soluciona nada de los que demandan las escuelas y viene a agravar aún más los problemas que ya tenemos. El gobierno no propone una reforma de la ley sino un cambio a un modelo que desfinancia al sistema y responsabiliza a los docentes por el los malos resultados del sistema educativo«, afirmó el sindicalista.

El pedido del SUTE fue que se retire el proyecto y se produzca un debate «de igual a igual con el Director General de Escuelas».
El Secretario Gral. del SUTE manifestó que «no solo no es momento de discutir esta ley sino que no soluciona nada de los que demandan las escuelas y viene a agravar aún más los problemas que ya tenemos. Lo que tiene que saber la sociedad que el gobierno no propone una reforma de la ley sino un cambio a un modelo que desfinancia al sistema y responsabiliza a los docentes por el los malos resultados del sistema educativo.»

«Necesitamos un debate de igual a igual con el Director General de Escuelas, de cara a la sociedad, y no que nos lleve a un congreso con sus reglas donde se simule que va a recibir los aportes nuestros. Que retire el proyecto de ley y que discutamos cuáles son los objetivos para levantar la escuela pública que hoy está muy dañada en la provincia».

«Lo que se tiene que saber es que esto no es una reforma. Acá se definen dos proyectos. Uno que quiere desfinanciar la educación pública y culpar a los docentes y otro que es el que necesitamos que defienda la educación como derecho y con asignar los recursos del Estado que se necesitan, para que las escuelas sean lugares donde se aprende de verdad».

Por su parte la representante de SADOP enfatizó el rechazo y afirmó que esta «no es la ley de los y las trabajadores, sino la ley de Thomas. No es el modelo que queremos