El gobernador no negocia la candidatura al senado y postulara a su esposa.

Todavía falta mucho para los comicios de medio término y la complicada realidad sanitaria obliga a las autoridades de Córdoba a seguir focalizando en el manejo de la pandemia. Pero eso no quita que el gobernador Schiaretti no avance en las definiciones de fondo para un año que será clave en lo político. Todo lo contrario.

La pandemia frenó las conversaciones y aún no hay certezas si finalmente el peronismo de Córdoba marchará unido y habrá acuerdo entre el sector de Schiaretti y el Frente de Todos.

Sin embargo, en el Centro Cívico tienen una certeza: el primer renglón de la boleta para el Senado, no se negocia. Las razones son varias, empezando porque ese es el lugar que quiere la primera dama provincial y actual diputada, Alejandra Vigo.

A la esposa del gobernador se le vence mandato el año que viene en la Cámara Baja, no tiene cargo en la Provincia y actualmente es legisladora provincial en uso de licencia por el distrito Capital.

Desde su entorno aclaran que, más allá de su voluntad, Vigo sabe que está obligada a jugar en el ´21. Esa banca que hoy ocupa el senador Carlos Caserio, alineado con Alberto Fernández, es la que el peronismo oficialista quiere recuperar. Sobre todo, considerando que, con Vigo, el gobernador se garantiza representatividad para cuándo él ya esté fuera del gobierno provincial.

En Hacemos por Córdoba, el sello de Schiaretti, admiten que las elecciones de medio término nunca fueron su plato fuerte y que, seguramente, el año próximo Juntos por el Cambio (o como se llame la alianza opositora) tendrá un excelente desempeño electoral en Córdoba.

En cambio, las probabilidades se achican drásticamente para el Senado ya que Córdoba renueva tres bancas y de ellas, dos se van para la primera fuerza, con lo cual, la tercera estará muy disputada, el senador Caserio buscará repetir, pero esta vez por el Frente de Todos si es que no hay acuerdo con Schiaretti.

El gobernador sabe que no será fácil la pulseada y por eso apuesta a pelear ese tramo con lo más genuino del schiarettismo, al igual que analiza postular como primer candidato a diputado a su vicegobernador, Manuel Calvo.

Además, según confiaron sus allegados, en sus planes a mediano plazo, Vigo no descarta intentar por segunda vez, pelear por la intendencia de la ciudad en el 2023 (la primera fue como compañera de fórmula de Héctor «Pichi» Campana en el 2011).

Hoy, es la conductora política del PJ de la ciudad de Córdoba, donde está su principal capital y un terreno que no quiere descuidar aunque cumpla funciones en el Congreso. A lo largo de estos años supo tejer una red con dirigentes que hoy ocupan distintos cargos y que son los responsables de custodiar las 14 seccionales de la Capital.

Entre sus principales alfiles está su actual compañero de banca, el diputado Paulo Cassinerio; la ministra de la Mujer, Claudia Martínez; el secretario de Políticas Sociales de la Municipalidad, Raúl La Cava; el legislador que la reemplaza, Leonardo Limia; entre otros.

Y si bien mantiene un excelente vínculo con el intendente Martín Llaryora, su impronta en la estructura municipal provocó hace un tiempo cierta tensión con el titular del Palacio 6 de Julio que rápidamente fue disipada. De hecho, el jefe comunal alienta su candidatura al Senado. Aún con las limitaciones de la pandemia, Vigo comenzó a levantar su perfil público en Córdoba y en los próximos meses se la verá abordando una agenda que irá más allá de la cuestión de género, su bandera insignia.