El apodo «Mi cheque», que circula en las redes sociales y ya inspiró un tema de rock, enfada a los Bolsonaros. Veamos por qué.

Michelle Bolsonaro, esposa de Jair, recibió decenas de cheques enviados por un militar retirado y presunto parapolicial o «miliciano» actualmente arrestado en Río de Janeiro.

Desde hace casi dos años el clan familiar liderado por el mandatario, que está construyendo un modelo de poder con ambiciones dinásticas, ha dado explicaciones nada convincentes sobre el origen de esa plata que el exmilitar Fabricio Queiroz transfirió para la hoy primera dama Michelle.

Entre agosto de 2019 y el 21 de setiembre de este año, «Micheque» y otras bromas sobre la señora, tuvieron 9 millones de contactos en Twitter, Facebook e Instagram de acuerdo con la consultora Quaest. Fue algo «impresionante», sintetizó el politólogo Felipe Nunes, director de esa agencia especializada en redes sociales. Uno de los picos de «Micheque», con casi 2,2 millones de menciones, ocurrió el 24 de agosto luego de que Bolsonaro montó en cólera y amenazó trompear a un reportero curioso que quería saber más sobre la plata sucia cobrada por su joven esposa.

La audiencia en las redes de esa intimidación presidencial al cronista y las críticas que causó fueron muy altas: tanto que no pudieron ser neutralizadas por el ejército de trolls manejados por Carlos Bolsonaro, hijo de Jair, desde su oficina en el Palacio del Plan alto donde funciona una redacción dedicada a refutar las críticas al instante.

Esa «Máquina del Odio » (título de un interesante libro de la periodista Patricia Campos Mello) destinada a intoxicar a la opinión pública y denigrar a opositores, opera a todo lo que da desde la campaña presidencial de 2018 y está al servicio del clan comandado por Jair con verticalismo militar. Se sabe que todo lo que hacen sus miembros seguramente fue autorizado previamente por el jefe.

La primera línea de esa organización que parece aspirar a perpetuarse en el poder la ocupan los hijos mayores, el senador por Río de Janeiro Flavio, el diputado por San Pablo Eduardo y Carlos, que es concejal en Río de Janeiro, donde se lo ve menos que en Brasilia donde está al frente de la usina de noticias falsas disparadas desde el palacio presidencial.

La prole se completa con Michelle, a quien le fue asignado un programa de beneficencia, el hijo menor Jair Renán, de 20 años, que ya anunció sus aspiraciones políticas, y las dos ex esposas del mandatario, Rogeria y Ana Cristina. Ambas ya habrían participado del esquema económico a través de la compra de más de una decena de inmuebles al contado, y algunos adquiridos al perecer en un mismo día. Algo por demás sugestivo.

Dentro de esa pirámide de poder Fabricio Queiroz habría sido el cajero durante años, cuando trabajó como asesor de Flavio Bolsonaro. Pero su influencia comenzó a deteriorarse con las primeras revelaciones de transferencias dudosas, a fines de 2018, hasta desmoronarse en junio cuando fue a parar a la cárcel carioca de Bangú, aunque luego pasó al arresto domiciliario junto a su esposa. también imputada por lavado de dinero y organización delictiva. Además, Queiroz es sospechoso de estar vinculado al Escritorio del Crimen, una «milicia» actuante en las favelas del oeste carioca dirigida por el matador Adriano da Nóbrega, fallecido en un tiroteo a principios de este año.

Hay más: Adriano da Nobrega fue reivindicado públicamente por Jair Bolsonaro y la esposa del sicario integró el esquema de recaudación presuntamente ilegal investigado actualmente, con bastante desgano, por la justicia.

La amenaza lanzada por Bolsonaro hace un mes al reportero curioso por saber más del dinero que Queiroz envió a Michelle fue recreada en el tema «Micheque» recientemente lanzado por la banda Detonautas, liderada por Tico Santa Cruz

«Qué ganas de romperte la boca con una trompada (´porrada´)», arranca el video de «Micheque» antes de dar paso al dibujo de un niño cargando un fusil.

«Ey Michelle, vení y contanos, ¿la guita que entró en tu cuenta era de Queiroz? «.

«Ey Capitán (Bolsonaro) como fue que esto aconteció, levanta las manos y agradécele mucho a Dios. Avívate, ¿a quién crees que vas a engañar?».

El efecto del rock de los Detonautas, con 700 mil visualizaciones en YouTube, y las chanzas en las redes sociales fue devastador para la esposa presidencial, cuya imagen es cuidadosamente trabajada desde el inicio del gobierno.