Los propietarios de residencias de ancianos señalaron fallas en los protocolos y medias preventivas municipales que generaron la explosión de casos entre sus pacientes

Una de las lecciones que le dejó al mundo el paso de la pandemia por Europa fue el riesgo que representa el coronavirus en las comunidades cerradas, sobre todo, en los geriátricos por la vulnerabilidad de sus pacientes y el alto porcentaje que necesitan de cuidados intensivos en caso de contagiarse.

Sin embargo, en Rosario, a pesar de haber contado con más de cuatro meses de ventaja, con una tasa de infección muy baja que le permitía prepararse para enfrentar las peores semanas, no se tomaron los recaudos necesarios, aseguraron a los tres dueños de importantes geriátricos locales que pidieron preservar sus nombres. Explicaron a LPO

Todos coinciden en que no se definió un circuito específico para atender la demanda de las residencias de ancianos que no contaban con un orden de prioridad al momento de denunciar casos sospechosos al 0800-555-6549, la línea covid, y hasta la semana pasada, las demoras en hacer los testeos y la entrega de los resultados eran los mismos que para los particulares, teniendo que esperar más de siete días para conocer si un abuelo era positivo o no.

Tampoco se contempló un mecanismo de testeo para los trabajadores de estas instituciones que ante la aparición de algún síntoma, el hisopado corría a cuenta y cargo del geriátrico y se libraba a la responsabilidad de sus titulares hacer cumplir el protocolo de aislamiento. «En nuestro geriátrico la Municipalidad vino una sola vez a hacer análisis aleatorios al personal», contó uno de los titulares.

Este domingo, La Capital informó que de los fallecidos en Rosario, la mitad residía en estas instituciones. De las 223 muertes por coronavirus al 1ro de octubre, 114 corresponden a personas que vivían en residencias de ancianos, publicó el diario.

De hecho, los propietarios señalan que para alertar a las autoridades que hay casos sospechosos en un geriátrico deben hacer una doble denuncia, al 0800 y al Sistema Integrado de Emergencias Sanitarias municipal y aun así «no está sistematizado y llevan un relevamiento manual de los números de pacientes», contó una de las fuentes.

Asimismo, no se contempló un sistema de relevo de personal afectado ni formas de contratación temporales durante la pandemia para garantizar la cobertura de los turnos cuando parte de los empleados debieran guardar aislamiento.

Por otro lado, advirtieron los propietarios, el protocolo municipal indicaba que en cuanto se detectase temperaturas superiores a los 37.5 había que derivar a los abuelos a alguna clínica u hospital. «Eso es erróneo porque los geriátricos tenemos la capacidad para contener a aquellos pacientes que no necesitan ir a ocupar una cama a un efector y que transiten su recuperación en la misma institución e ir monitoreándolos que en definitiva es lo que terminó sucediendo». Pero la situación no debiera tomar a las autoridades municipales por sorpresa. Las deficiencias ya habían sido denunciadas por familiares de abuelos semanas atrás que fueron publicadas por este portal. Recién estos últimos días y con la implementación de los testeos rápidos, confían en que haya una respuesta más rápida y poder frenar los contagios en una población que genera la saturación del sistema sanitario que ya se encuentra al borde del colapso en Rosario.