El escándalo del helicóptero narco con el logo de la Policía bonaerense que fue hallado durante una investigación en Paraguay fue apenas la punta del iceberg para una compleja trama de negocios turbios y narcotráfico, con un pata judicial y fuerte sospecha sobre funcionarios del gobierno anterior.

Vale recordar que María Eugenia Vidal y su ministro de Seguridad Cristian Ritondo, convirtieron al «combate contra las mafias» en un caballito de batalla durante su gobierno y se jactaron durante cuatro años de haber logrado desbaratar bandas en la provincia que habría actuaban amparadas por los gobiernos anteriores.

in embargo justo es decir que cada «búnker» de droga derrumbado por personal de la bonaernese bajo la conducción de Ritondo siempre se trató más bien de pequeñas casillas de chapa, o cartón que sirvieron apenas para la generación de nuevos spots publicitarios, pero que poco pudieron significar en materia de combate a los narcos.

Por eso la aparición del helicóptero «narco» en Paraguay con un ploteo de la policía que habría sido autorizado por el propio Ritondo, no solo generó un verdadero escándalo, sino que puso nuevamente en agenda el entramado de relaciones del ex funcionario con los jueces que tuvieron a su cargo durante los últimos 4 años el Juzgado Federal 1 de Lomas de Zamora, que tiene jurisdicción sobre el aeropuerto internacional de Ezeiza, puerta clave para el tráfico de estupefacientes.

Primero hay que mencionar a Patricio Santamarina, que hasta que se jubiló y se sumó a la AFI, fue considerado un «hombre de Ritondo» en la justicia federal y generó más de una puesta en escena para que el ministro bonaerense y su par de Nación, Patricia Bullrich exhibieran incautaciones y quemas de droga con bombos y platillos.

El otro de los magistrados que conforman el «círculo» de Ritondo es Federico Villena, que se hizo famoso este año por ser el primero en tener en sus manos la causa de espionaje ilegal de la AFI durante el macrismo, y cuyo nombramiento fue promovido por la ex gobernadora María Eugenia Vidal.

La sospecha de las autoridades actuales de la cartera de Seguridad es la existencia de una red “facilitadora” del narcotráfico, en principio entre Paraguay y Buenos Aires, que podría haber utilizado Ezeiza como puerta de embarque con destino al resto del mundo.

En ese sentido los vínculos entre el gobierno anterior, la AFI y los jueces de Lomas de Zamora, hace rato vienen levantando inquietudes y la pregunta que muchos se hacen es si la permanente exhibición de cada operativo antidrogas de la dupla Bullrich-Ritondo, no se trató de una “pantalla”, con o sin conocimiento de los funcionarios para liberar ciertas zonas al narcotráfico.

Y si bien hasta el momento todo este análisis quedaba relegado al terreno de las especulaciones, lo cierto es que la aparición del helicóptero narco en Paraguay reinstaló este debate que amenaza con salpicar de lleno al ex ministro.