El presidente no descartó volver a la cuarentena dura. Madrid vuelve a las zonas de cuarentena y prohíbe reuniones sociales. Estado de alarma en País Vasco.

En medio de la imparable segunda ola de contagios en Europa, el presidente español Pedro Sánchez reconoció que «las próximas semanas y meses serán muy duros» y llamó a evitar un confinamiento total como el que tuvieron en marzo y abril, posibilidad que no descartó.

El líder del PSOE marcó claras diferencias entre la situación actual de la pandemia con la de hace siete meses, sobre todo en lo que a preparación del sistema sanitario se refiere, pero sí advirtió que las cifras de contagios «doblan incluso las registradas en el peor momento de la primera ola». Sánchez ha dejado abiertos todos los escenarios posibles, incluida la aplicación del estado de alarma en las zonas con una incidencia elevada del virus y calificadas de «riesgo muy alto».

El jefe del Ejecutivo reconoció que la llegada del frío y de la lluvia, junto a la llegada de las enfermedades estacionales como la gripe, contribuyen a tensionar el sistema nacional de salud. Las comunidades autónomas -recordó- han ido aplicando medidas suplementarias para tratar de frenar los contagios, con restricciones duras, como las que afectan a la hostelería. También destacó la aplicación de cierres perimetrales, de pequeños municipios, de grandes ciudades como Madrid, o incluso de regiones enteras, como el caso de Navarra.

Unas medidas que han contribuido a disminuir la propagación del virus, pero ni cerca están de frenarlo: «Hemos llegado a duplicar las cifras de nuevos notificados en 24 horas que en el peor momento de la primera ola», aseguró. Una circunstancia que también achacó a la gran cantidad de pruebas diagnósticas que se realizan en la actualidad, en contraste con lo que ocurría en la pasada primavera: «En la primera semana de octubre, superamos el récord de 800.000 pruebas diagnósticas. Ahora, se detectan el 70% de los casos. En la primera ola, el 10%».

Hemos llegado a duplicar las cifras de nuevos notificados en 24 horas que en el peor momento de la primera ola

Sobre el nivel de propagación del coronavirus en España, Sánchez recordó que «cuando en junio registramos que existían 250.000 contagiados, la realidad es que había diez veces más, como puso de manifiesto el estudio de seroprevalencia». Ahora, con más de un millón de contagios registrados, advirtió que el número real «supera los tres millones de compatriotas».

El presidente del Gobierno aseguró, en todo caso, que «la situación no es comparable a la del 14 de marzo, cuando decretamos un confinamiento domiciliario». No obstante, no descartó que España tenga que volver a este tipo de restricciones: «Queremos evitarlo. Pero debemos todos recordar cómo frenar al virus y actuar en consecuencia. Para contener los contagios, debemos reducir la movilidad y el contacto social. Los estudios recientes revelan que los principales focos de transmisión son los que todos conocemos. Las reuniones con familia y amigos, en el trabajo, y en el ocio nocturno».

Sánchez destacó el acuerdo sellado con las comunidades autónomas, en el que se aprobaron cuatro niveles de riesgo en función de los indicadores de transmisión (incidencias, positividad y trazabilidad), de utilización de los servicios sanitarios (ocupación hospitalaria y de UCI) e indicadores complementarios que ayudan a evaluar el riesgo. Las zonas con un nivel de riesgo «muy alto», el llamado Nivel 4, » deberán adoptarse medidas excepcionales que podrán requerir también la activación de un instrumento constitucional que es el estado de alarma». 

El presidente propuso el «reto colectivo» de lograr una incidencia acumulada media en España de tan solo 25 casos por 100.000 habitantes. Un objetivo que no parece fácil, teniendo en cuenta que, según los datos hechos públicos el jueves, la cifra actual es de 348 casos por 100.000. 

En ese sentido, la Comunidad de Madrid anunció este viernes que prohíbe las reuniones en lugares públicos y privados durante las noches, y también informó que vuelve a aplicar las restricciones de movilidad en zonas con alta incidencia de contagios en lugar del cierre perimetral de municipios completos.

Por otro lado, el gobierno del País Vasco le pidió a Sánchez que declare el estado de alarma en esa región para frenar la transmisión comunitaria y evitar la saturación de las camas hospitalarias. Se trata de la primera comunidad autonómica en solicitarlo, luego de que el gobierno central se lo impuso a Madrid.