Por: Luis E Álvarez

Se podría decir que Aldana Orozco acuno su profesión con tutoriales de Internet. La manos siempre fueron su objetivo para resaltar la bella en la mujer. Ese mundo le fascinaba, y con el paso del tiempo supo que quería “comencé con los tutoriales en Internet, luego mi mamá me regalo un curso y comencé en esta profesión”.

Gracias a su simpatía y su creatividad logró generar una buena clientela. Aprendió el oficio de tal manera que le permitió dedicarse a lleno a atender a sus clientas. “costo mucho arrancar, pase meses muy difíciles, la cuarentena nos afectado mucho, pero gracias  Dios las clientas siguen respondiendo y apoyando mi trabajo”, se entusiasma.

Antes de la cuarentena del coronavirus, su vida tenía una rutina de muchas horas de trabajo, de la que ella nunca se quejaba. «soy estudiante del profesorado de educación especial, y también trabajo dando apoyo a chicos con discapacidad. Era sacrificado, claro, sobre todo dejar a mi familia tantas horas y dejar muchas cosas de lado para dedicarme a trabajar… ”, dice orgullosa.

Aldana está en pareja  alquila en el barrio El Rosedal. “Trabajo mucho, y gracias al apoyo de mis clientas que me brinda su apoyo y su cariño,  me armé mi propia cartera de clientas. La cuarentena afecto a muchas personas. Pero en vez te sentarme a llorar empecé a remontar mi emprendimiento y mis propias clientas empezaron a recomendarme» explica Aldana.

“Verse las manos linda, cuidadas, es como si tu autoestima se elevara  al cielo, es lo que me comentan mis clientas, en tiempos de pandemia donde estamos encerrados el mimo a las manos es el cable a tierra, las clientas que concurren salen distendidas, eso les gusta muchos”

“Lo más difícil de este tiempo fue la economía, trabajar independiente  resulta muy difícil, pero el amor de mis clientas me ayudaron, ellas siempre están pendiente de mí”, se emociona.

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