3 de diciembre de 2022

Una bodega la despidió en plena pandemia por «Ajuste de personal» y contrataron a otra persona en su lugar

Sara Montoya es tunuyanina y trabajaba en una bodega, muy reconocida, localizada en Vista Flores antes de llegar a los torreones, no sólo recibió falta de respeto como empleada sino también fue despedida por un motivo particular que llamó la atención.

En contacto con antenapais.com Sara comentaba su situación: «Era contratada por una cooperativa, desde hace aproximadamente dos años. En ese tiempo jamás recibí uniforme de trabajo (la que exigían para poder ingresar a trabajar) asi que tuve que conseguir la ropa por mi cuenta.»

Indignada por la situación que le tocó atravesar Sara continúa lo vívido en la reconocida bodega: «Iban los administrativos, gerentes (la verdad no sé exactamente que cargos tenían), llegaban para charlar por algún problema con los trabajadores y se daba lugar a sacar dudas; cada vez que preguntaba algo me evadían, por lo menos la mayoría de las preguntas, por ejemplo cuando de alguna manera reclamaba por los salarios mal pagos, el uniforme de trabajo, entre otras cosas.»

Muchas veces intentó esclarecer situaciones que le molestaban desde adentro y no obtuvo respuestas: «Me parecía una falta de respeto e incompetencia a quiénes están ejecutando estos cargos, a tal punto que una vez fueron a explicar los salarios, porque hubo muchos reclamos de los mismo por falta de horas pagadas… y pregunté: “¿Tenes la escala salarial para facilitarlo?” Y su respuesta fue: “No la traje, vine de imprevisto”. Realmente mi reacción fue: Nos están tomando el pelo, nos viene a explicar cómo era el pago, el porcentaje de las horas extras y no traen la herramienta básica y necesaria como es La Planilla Salarial.»

«Así como esos casos infinidades de veces. También pregunté una vez por el uniforme de trabajo, ya que nunca me habían dado nada y la respuesta fue: “La ropa la mandamos, no sé qué paso con eso” seguidamente dijo “Recientemente no hemos mandado, a causa de la pandemia no están haciendo envíos de Bs. As.” Y así todo eso quedo en la nada.»

«En el último mes mi primer encargado me puso a cargo de un grupo de chicos para realizar una tarea específica. En la que una de las chicas que había lamentablemente le dio positivo de covid 19 y nos aislaron a todo el grupo, pasando los 14 días de aislamiento preventivo nos reincorporaron pero en el otro turno, en la que no fuimos muy bienvenidos. Siempre nos ponían aparte, no teníamos mucha relación con la encargada, nos hicieron sentir como dice el dicho “sapo de otro pozo” tanto compañeros y encargada, hablaron en nuestra contra levantando calumnias entre tantas cosas que se rumoreaba. Y así estuvimos casi un mes trabajando en ese ambiente incómodo y sintiendo maltrato, pero claro necesitábamos el trabajo y teníamos que quedar calladas sobre todo con mi hermana, con quién trabajaba ahí y necesitábamos la plata para vivir y ayudar a nuestra mamá. Durante algunos días se hablaba que iban a dar bajas, en la que de tareas manuales se dio la baja a tres chicas, desconozco con certeza la causa del porqué; pero se seguía hablando que darían más bajas, en la que en esa parte fuimos dada de baja con mi hermana. Fue un día viernes donde terminamos la jornada laboral a las 14:45 hs y aproximádamente a las 22hs recibimos una llamada del encargado general de la cooperativa donde nos informa la baja a las dos. Pregunté el motivo del por qué fue la baja y me dijo “por reducción de personal” la cuál ya sabíamos que no era cierto porque el día miércoles de la misma semana fueron incorporadas tres chicas “nuevas” en lugar de las tres chicas que habían echado anteriormente, por lo que era imposible esa causa, al contrario si era así deberían haber dado la baja a las últimas personas que entraron, claro que no me quede callada y dije exactamente todo eso a quien me informo la noticia. Siguiendo eso me dijo que entonces no sabía el porqué, que sólo había recibido un informe desde bodega pidiendo la baja específicamente de mi hermana y la mía. Estuve hablando con él por varios minutos pidiendo “explicaciones de la baja injustamente” pero no me solucionó nada.

Cabe destacar que ninguna de las dos tunuyaninas fue reubicada como en algún momento se les dijo, además de continuar hostigandolas a través de las redes sociales cuando contaron lo sucedido.


Finalmente Sara nos expresa: «Esa es mi experiencia, en tiempos de pandemia sin trabajo, gente sin trabajo.
No obstante, hice un descargo por las redes sociales sin nombrar la bodega y la “cooperativa” y comenzaron los ataques contra uno de mis cuñados que trabaja ahí, del ¿por qué compartiste esa publicación? Son todos sindicalistas, entre tantas otras cosas. Creo que los empleados operarios, la gente trabajadora son los que menos goces de leyes laborales tienen, que no importa todo el esfuerzo que hagan para cuidar su trabajo, porque para todos ellos somos un peón más donde se reemplaza, o como cualquier objeto que se tira a la basura y hay repuesto. Por las dudas, cabe destacar o aclarar que no soy ni somos sindicalista simplemente reclamamos nuestros derechos como trabajadores, reclamamos lo que es nuestro, lo que nos corresponde ni más ni menos que eso. Me da pena que tanta gente, compañeros, operarios, trabajadores tenga tanta ignorancia de los derechos que tienen como trabajadores que se pierden el goce de los mismo, trabajando años de la misma manera y sin ningún incentivo, que realmente se lo merecen, que mientras ellos trabajen con todos sus esfuerzos sigan en las mismas condiciones económicas y los demás se llenen el bolsillo a causa o a costa de la ignorancia de quiénes trabajan.
De todas formas quiero tener unas palabras de agradecimiento para ellos, la bodega y la cooperativa porque gracias a ellos pude darme cuenta que mis habilidades, que mi mucho esfuerzo, que ser una persona no ignorante de todo no me da la seguridad de tener algo, (como el trabajo en este caso) que no dependo y no tengo seguridad por ser así, sino que dependo y sólo tengo seguridad en Dios, como bien en aquellos tiempos Dios protegió y dio de comer a un hombre llamado Elías por cuervos, me aferro a eso, que Dios no me dejará y no me hará faltar nada que de alguna manera Él me sustentará, que aunque quisiera estar en otras condiciones (trabajando y teniendo mis cosas con el sudor de mi frente) Dios no me dejará en la deriva.
Muchas gracias a cada una de las personas que me hizo llegar su apoyo, sus experiencias similares o incluso iguales, a cada uno que ayuda a que esto se haga conocido, a ustedes por darme este espacio. Muchas gracias.»

Sara es uno de los tantos casos de despidos sin fundamento durante está pandemia, sumándole su esfuerzo por estudiar y combinarlo con un trabajo diario, sumando el estrés de rendir, cursar y otras presiones que se llevan adelante. Aún no hay respuesta de la bodega, esperamos que Sara y su hermana sean las últimas en atravsear ésta situación que no es controlada por nadie.

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