30 de enero de 2023

El Gobierno recibió una advertencia internacional por un posible atentado

La Casa Rosada recibió un aviso de los servicios de inteligencia extranjeros sobre la posibilidad de atentados en varios países de Occidente, incluida la Argentina, en los días previos a la Navidad como represalia por la muerte de dos figuras clave del régimen iraní y de Al Qaeda por orden de Estados Unidos.

El reporte internacional -que no llegó a calificarse de «alerta»- provocó que la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), la Dirección de Migraciones, el Ministerio de Seguridad y otros organismos estatales adoptaran medidas adicionales de prevención e incrementaran la custodia de varios «objetivos» posibles en el país.

El aviso, sin embargo, esta vez no llegó a involucrar al presidente Alberto Fernández, a diferencia de lo que ocurrió a mediados de noviembre, cuando se encontraba aislado en la quinta presidencial de Olivos por un contacto estrecho de coronavirus, pero se involucró para conocer los detalles por el potencial ingreso por la frontera norte de un cargamento de nitrato de amonio, que puede ser utilizado para la fabricación de explosivos. Esta vez, por el contrario, el jefe del Estado no fue informado de la situación.

La eventual amenaza tuvo como uno de sus epicentros el domingo 3 de enero, cuando se cumplió el primer aniversario de la muerteen Bagdad del poderoso general iraní Qasem Soleimani en un bombardeo ordenado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, desatando las promesas de venganzade Teherán.

«El riesgo se concentró en las fiestas de Navidad y Año Nuevo, y en la fecha del asesinato de Soleimani«, precisó una de las fuentes oficiales consultadas, «pero la amenaza sigue vigente, por eso se extremaron algunas medidas de vigilancia en, por ejemplo, algunos edificios públicos o de la colectividad judía».

El otro eje del reporte emitido por servicios de inteligencia occidentales se concentró en las «posibles represalias en forma de atentados contra intereses norteamericanos, israelíes y occidentales» por el asesinato en Irán del número dos de Al Qaeda, Abu Mohammed al-Masri, el 7 de agosto pasado.

El mensaje, que procesó el llamado Sistema de Inteligencia Nacional, incluyó una segunda parte: «Se solicita elevar los niveles de vigilancia y monitoreo en torno a instituciones representativas de los países objetivo».

La potencial amenaza, precisó una fuente internacional, no registró como epicentro a la Argentina, aunque el Gobierno elevó su nivel de seguridad debido a los antecedentes del país, que arrastra dos atentados terroristas en los ’90 -contra la embajada israelí en Buenos Aires y contra la sede de la AMIA -, como así también varios incidentes menores y focos de interés para las agencias de inteligencia de otros países, como la Triple Frontera.

«Una cosa es que recibamos una alerta por la entrada al país de una persona sospechada de integrar una organización terrorista; otra muy distinta es lo que ocurrió durante los últimos días de diciembre», indicó una tercera fuente consultada.

Desde el Gobierno sostuvieron que el primer aviso llegó de la mano de un delegado de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) desplegado en el exterior, cuya función es recabar información en el país en el que está asignado e interactuar con sus contrapartes de las fuerzas de inteligencia y de seguridad de ese país.

Desde el exterior, sin embargo, dieron otra versión. «Fue una alerta general emitido por servicios de inteligencia occidentales, que mencionó el suceso [por la muerte de Soleimani] y posibles represalias», indicaron. El posible «objetivo principal», abundaron, «no era la Argentina».

Aun así, desde el Gobierno optaron por adoptar medidas de prevención, con tareas que afirmaron que se articularon entre la AFI y las direcciones nacionales de Inteligencia Criminal del Ministerio de Seguridad nacional y de Migraciones del Ministerio del Interior, entre otros organismos.

Fuente: La Nación