8 de febrero de 2023

A un año del crimen de Fernando Báez Sosa

Fernando Báez Sosa tenía 18 años, estudiaba Derecho en la UBA y en enero del año pasado había viajado de vacaciones con un grupo de amigos a Villa Gesell.

En la madrugada del 18 de enero fueron a bailar al boliche Le Brique y lo que debería haber sido una noche de diversión terminó en tragedia.

Cuando salieron, Fernando fue víctima de una golpiza brutal que le provocó la muerte. «No se cuenta nada de esto a nadie», «lo recagamos a palos mal», «ganamos igual» y «caducó» son algunas de las frases que representan la violencia de un crimen que sacudió al país en plena temporada de verano en Villa Gesell, cuando Fernando Báez Sosa, un estudiante de abogacía de 18 años, fue atacado a golpes de puño y patadas en la puerta de un boliche por cerca de una decena de rugbiers que permanecen detenidos a la espera de un juicio oral.

El ataque se produjo en plena temporada de verano, minutos después de que la víctima y los acusados fueran echados de un boliche ubicado sobre la Avenida 3, donde ambos grupos habían tenido un encontronazo, en el que Fernando intervino para separar.

Cada escena de esa noche de espanto quedó registrada en un video: la patada que le causó la muerte, la violencia del grupo que lo atacó cuando Fernando estaba solo e indefenso, los testigos azorados, la ausencia de policías, los extraños e indescifrables movimientos posteriores del grupo de rugbiers. Todo, absolutamente todo, quedó expuesto en un siniestro compilado de imágenes tan reveladoras como impactantes. Para la Justicia y para todo. Según registraron cámaras de seguridad privadas y públicas cercanas al lugar del ataque, así como imágenes tomadas por testigos de la agresión, Báez Sosa fue golpeado entre las 4.41 y las 5 mientras conversaba con sus amigos en la vereda frente al local bailable Le Brique y, tras caer al piso. recibió trompadas y patadas en el cuerpo y en la cabeza.

El joven quedó inconsciente y fue asistido en el lugar por personal policial y por una turista que le realizó maniobras de reanimación cardiopulmar, tras lo cual fue trasladado en ambulancia al Hospital Arturo Illia, donde finalmente falleció.

La autopsia determinó que murió de «un paro cardíaco producido por shock neurogénico debido a traumatismo de cráneo».

Los jóvenes, imputados luego por el delito de «homicidio agravado por alevosía y por el concurso premeditado de dos o más personas», fueron identificados como Máximo Thomsen (20), Ciro Pertossi (20), Luciano Pertossi (19), Lucas Pertossi (21), Enzo Comelli (20), Matías Benicelli (21), Blas Cinalli (19), Ayrton Viollaz (21), Juan Pedro Guarino (19) y Alejo Milanesi (19).

Las Pericias

Por otra parte, una serie de cotejos de ADN realizados determinaron el hallazgo de sangre de Fernando en la camisa de Benicelli, y material genético compatible con Cinalli en la uña del dedo meñique de la víctima, lo que «denota que al defenderse durante la agresión lastimó» a ese imputado.

A su vez, una pericia escopométrica estableció que una huella identificada durante la autopsia en el rostro del joven asesinado correspondía con la impronta del calzado secuestrado a Thomsen.

A partir de estos elementos y de los testimonios y material fílmico y fotográfico aportado al expediente, Zamboni solicitó el último 17 de noviembre que sean sometidos a juicio los ocho rugbiers que continúan detenidos por el hecho, y que los dos que se encuentran en libertad sean sobreseídos.

Tras este requerimiento, el juez Mancinelli notificó sobre los pedidos de sobreseimiento a los abogados Fernando Burlando y Fabián Améndola, quienes representan a los padres de Fernando, Graciela Sosa y Silvino Báez.

Los querellantes estuvieron de acuerdo con casi todo lo planteado por a fiscalía, salvo con el sobreseimiento de Milanesi, el que consideraron prematuro, por lo que pidieron que sea sometido también a juicio.

Aún falta que se expida el defensor de los rugbiers, Hugo Tomei, quien podría solicitar que los acusados sean juzgados por un jurado popular.