30 de septiembre de 2022

Cuando naturalizamos la falta de sensibilidad

Entre todos, formamos una sociedad, ésta sociedad, que somos nosotros, ustedes y yo también, en la que no siempre encontramos gente más sensible que otra, hay gente que tienen una susceptibilidad muy particular y con diversos intereses o propósitos.
¿Por qué puntualizo sociedad? Porque el haber asumido ideas superadoras que atentaban a estereotipos, protocolos, estructuras, ha generado todo tipo de cuestionamientos y descalificaciones, pero también un singular respeto, hasta de ellos mismos.

La Real Academia Española define la empatía como “sentimiento de identificación con algo o alguien” y “capacidad de identificarse con alguien y compartir sus sentimientos”. Quién de nosotros no ha sentido empatía hacia las víctimas de una catástrofe natural (desde un terremoto hasta un huracán o un incendio) o de un drama bélico (civiles –mujeres y niños especialmente– muertos o heridos en una guerra, refugiados, emigrantes…) Pandemia, muertes por Coronavirus.

Pero la avalancha diaria de situaciones dramáticas, dolorosas y terribles que recibimos a través de los medios de comunicación y de las redes sociales hace que nos sea cada vez más difícil empatizar con las personas que las sufren. A nuestro cerebro le cuesta procesar unas imágenes que son sin duda impactantes pero que a fuerza de repetidas van perdiendo su poder de sacudir conciencias y hacernos mostrar solidaridad. Nuestra capacidad de asumir el dolor ajeno parece estar llegando, si no ha llegado ya, al límite.

A muchos sujetos sociales le llego algo llamado fatiga por compasión es conocida clínicamente desde el año 1992 y en un principio su afectación se ciñó sólo al personal sanitario que convive a ¬diario con situaciones traumáticas física y emocionalmente, lo que les hace agotar su depósito de empatía. ¬Pero, como signo de los tiempos que vivimos, esa fatiga por compasión, ese síndrome de la falta de empatía se ha -extendido a la sociedad en su conjunto.

Está estudiado que cuantas más malas noticias recibe una persona, más disminuye su capacidad de articular una respuesta empática. Es obvio que no todos los seres humanos somos iguales y por eso los hay con mayor sensibilidad que otros hacia los demás, como también es habitual que empaticemos más con las personas que sufren una situación si en ella también pudiéramos vernos eventualmente involucrados nosotros mismos. El cansancio emocional que sufre la sociedad actual tiene muchas causas, entre ellas que hoy las cosas suceden tan rápidas que nos da miedo no poder controlarlas y ello nos produce incertidumbre y angustia. Si perdemos esa capacidad de reaccionar empáticamente ante el dolor ajeno, de ponernos en el lugar del otro, habremos dado un paso atrás como seres humanos y como sociedad.

Respetar las normas de tránsito, cumplir con los requisitos y las exigencias mínimas obligatorias de seguridad para la circulación de nuestros vehículos, eso incluye respetar las rampas de acceso de las personas que se movilizan en sillas de ruedas, es la única forma de garantizar el respeto por la seguridad e integridad de los demás, y la mejor manera de disminuir esos incidentes.

FOTO/ IMAGEN ILUSTRATIVA/ DERECHOS DE AUTOR AQUIEN LE CORRESPONDA

× Comunícate con nosotros